Prohibida la Sal

 

 

Hoy no digo mucho, pero me parece rescatable la pregunta de ¿hasta donde se puede restringir la conducta individual en pro de la salud pública?.

Y en el fondo, se trata de legislar leyes que sean cumplibles. En febrero estuve en Argentina y pude comprobar que la ley de la sal no se aplica en la realidad.

 

Prohibida la Sal

El principio de «la libertad de una persona termina donde comienza la de los demás» parece ser un elemento bastante usado al momento de legislar sobre el orden público, sin embargo, cuando se habla de políticas de salud la línea sobre la «libertad» individual es mucho más delicada. ¿Hasta donde se puede legislar sobre las acciones que cada persona puede ejercer sobre si misma y los riesgos que conlleva?. Una discusión que se abre nuevamente frente a una interesante medida tomada en la provincia de Buenos Aires: La prohibición para los restaurantes de tener un salero sobre la mesa.

Si bien no se ha prohibido la sal, el programa busca reducir la costumbre de los argentinos de ponerle sal a la comida antes de probarla, como parte de una campaña para disminuir el consumo excesivo de sal por ser uno de los principales factores de riesgo en las afecciones cardiovasculares. Además, se reducirá en un 40% el nivel de sal en la elaboración de pan.

De todas formas, los usuarios podrán pedir el salero, pero la idea es que lo hagan una vez que ya hayan probado la comida.

Sin duda es una medida que favorece la salud, pero el cuestionamiento que hacen muchos de los ciudadanos es ¿hasta donde se deben reducir las libertades individuales para proteger la salud pública?. Que es el mismo principio a la base respecto a la penalización del consumo de drogas o la misma discusión que se está dando en nuestro país en relación a la comida chatarra.

En Chile los accidentes cardiovasculares son una de las mayores causas de muerte. ¿Creen ustedes que se deberían tomar medidas de este tipo?

Saludos

J. Cristóbal Juffe V.

Fuente: BBC Mundo

Nota publicada originalmente en Mayo del 2011 en CUVA.

 

Fotografía cabecera (cc) por: PhyreWorX