Hay más muertes que la física, por que hay más vida que la de un corazón que late.
Yo creo en la vida de las palabras, de los significantes que nos traen de regreso a los difuntos, que nos entregan sentidos de vida, que nos llenan de esperanzas y enseñanzas.
Ese era el caso de los Onas, también conocidos como Selkman.
Mantener viva su memoria era una forma de condenar a los exterminadores, a una cultura que se traga todo a su paso.
Mantener viva su memoria era una manera de decir «mira lo que hemos perdido», riqueza humana ha desaparecido por egoísmos personales.
Mantener viva su memoria era un acto de remordimiento, de recordarnos que no estamos haciendo suficiente para salvar lo que nos queda.
Pero reconozcámoslo, nuestra sociedad, experta en vaciar palabras e intercambiar significantes, ya lo ha hecho de nuevo, ha matado otra ves a los difuntos Selknam
Hace un par de meses, caminaba por el parque O’Higgins entre containers acondicionados como salas de diseñadores que preparaban el espectáculo multimedia para Lolapalozza, y al pasar escucho «a ver, pone un Selkman entre medio».
Unas semanas atras, comiendo basura en el Kentucky Fried Chicken, veo nada menos que un Ona en la pared.
En providencia, encontraremos simpáticos muñecos Selkman.
La venta de significados continúa, mientras tanto, me tomaré un café, o como le decimos ahora: Alegría.
Imagen de cabecera (cc) por: the pick of the crab
Las fotografías son mías: J. Cristóbal Juffe V.
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