Internet está cambiando nuestra memoria

 

 

Seis mil millones de dispositivos móviles activos en un mundo de siete mil millones de habitantes. El acceso a la información universal en el bolsillo de cada persona. Borrachos que terminan su discusión mirando en la wikipedia. Perdidos encontrados por mapas en línea y GPS en el teléfono. Las fiestas se hacen con música de Youtube. La revolución se organiza por Facebook.

Extraños sucesos, imposibles de analizar en la complejidad que merecen mientras estemos parados en la mitad de todo esto.

Unos dicen que esa dependencia de la tecnología nos está haciendo más tontos.

Otros lo explican bajo una mirada diferente:

 

Internet: La memoria externa.

Escrito por mi y originalmente publicado en Agosto del 2011 en C.U.V.A.

Internet está cambiando nuestra memoria. Esto es lo que sostiene un estudio publicado por la revista Science donde se desecha la teoría de que el uso masificado de la red nos podría estar haciendo más tontos: Simplemente está cambiando nuestras dinámicas de recuerdo.

Uno de los mayores miedos que despierta el uso de la tecnología es el caer en dependencia, es decir, hacernos cada vez más vulnerables y menos independientes por el uso de esta. De igual manera, parecería que entre más accesible es la información, mientras más nos acostumbramos al uso de internet, las personas nos estaríamos haciendo más tontos.

Sin embargo, un estudio realizado por Betsy Sparrow, de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, demostró que simplemente Internet está comenzando a jugar un rol dentro de nuestras dinámicas de memoria.

En un experimento se pudo demostrar que los participantes respondían sin problemas a preguntas sencillas, sin embargo, cuando la dificultad aumentaba, las personas tendían a pensar en computadores.

Sparrow señala que Internet funcionaria como una “memoria transitiva”, representando en nosotros la idea de que existen fuentes externas de información, que en la medida de que se encuentren siempre accesibles comenzamos a confiar en ellas. Esto es algo que pasa habitualmente en las dinámicas interpersonales, al interior de los grupos, comunidades o familias, donde somos capaces de aceptar que no conocemos cierta información especifica, pero sabemos quién lo sabe.

Así, al interior de cada grupo hay personas que son reconocidas como “especialistas” en ciertos temas, o sea, que saben algunos datos que los demás no sabemos, por lo tanto, cuando los necesitamos es solo cuestión de ir a preguntarles.

Un ejemplo muy claro se puede ver cotidianamente en las parejas que llevan muchos años juntos, donde cada uno asume el rol de recordar ciertas cosas, tanto de la vida cotidiana como de las historias del pasado. Entonces, existe una dinámica de memoria, por lo que la “memoria transitiva” no sería algo nuevo, sino que es algo habitual en nuestro funcionamiento.

Por lo tanto, la disponibilidad cada vez mayor de Internet y toda la información a la que podemos acceder a través de ella (en la casa, la universidad, la oficina, a través de lo móviles, ¡hasta hay refrigeradores que se conectan a la red!) nos está haciendo crear un vínculo de memoria con Internet, brindándole el rol de guardarnos la información.

De esta manera, nuestros esfuerzos personales no se están dirigiendo a guardar la información, sino a recordar “dónde” está guardada ésta. En palabras de los investigadores, hemos pasado de recordar el “qué” a memorizar el “dónde”.

Lo que a mi parecer me parece algo mucho más practico. Como lo dijo Albert Einstein:

«No guardes nunca en la cabeza aquello que te quepa en un bolsillo»

 

Saludos,

J. Cristóbal Juffe V.

Fuente: BBC Mundo

 

Fotografía cabecera (cc) por: Rod Senna