Una forma más en que las compañías tratan de hacer parecer que lo publico es un caos y lo privado es acogedor:
La ciudad sin publicidad
Escrito por mi y publicado originalmente en Octubre de 2011 en C.U.V.A.
Estamos tan acostumbrados a ella que a veces dejamos de ver lo invasiva que es la publicidad: En las paredes, en los autos, en las micros, en la televisión, en internet, en las revistas, en el cine, en los pubs, en los paraderos, en los baños, en la radio, en la carretera, en los edificios, en los SMS, en los correos, etc, etc, etc. No existe ningún lugar donde las personas miren en que no se haya puesto publicidad. Si hay un público que lo vea, hay un comerciante interesado en publicitar ahí. En todas partes del planeta. Excepto en una ciudad: Celebration.
Todo nuestro espacio público ha sido invadido por la publicidad de las compañías, es decir, se ha privatizado el espacio público en pequeñas parcelas, de forma gradual, hasta conquistarlo casi completamente, por ello no es curioso que la única ciudad del mundo que no tiene ningún tipo de publicidad es simplemente porque no la necesita. No es un espacio público: la ciudad pertenece a una compañía.
Ideada por el propio Wald Disney y llevada a cabo, de forma póstuma, por su compañía en el año 1996, la ciudad cuenta con alrededor de 10.000 residentes y algo más de 4.000 viviendas y su característica principal, según publicitan ellos mismos, es ser «una ciudad de ensueño».
Porque a pesar de que fue creada por Disney, la ciudad no es una extensión de Disney Word, sino que al contrario, no tiene ningún tipo de logo ni publicidad, ni siquiera de Disney (exceptuando por los postes de alta tensión con la silueta de la cabeza de Mickey), tanto así que se encuentra vetada la instalación de negocios de comida rápida, ya que Celebration tiene como objetivo ser un regreso a la ciudad familiar, segura, donde los niños pueden jugar en la calles, y donde básicamente se vive la fantasía de la publicidad hecha realidad.
La ciudad fue vendida por Disney en el año 2004 a la empresa Lexin Capital, pero el gobernador sigue siendo nombrado por la empresa de Wald, quienes se encargan de la seguridad y de mantener la apariencia de la ciudad, lo que han logrado bastante bien, ya que solo se registra un robo en la historia de celebration y toda la ciudad parece una maqueta tomada de una fantasía utópica.
El control de las apariencias es tan estricto, que los residentes solo pueden escoger entre seis tipos de casas y algunos colores de pintura. Están prohibidos ciertos colores de cortinas y es la gobernación la que regula incluso la altura de las cercas de las casas, para mantener la armonía total.
Pero, desde una perspectiva un poco más compleja no es extraño que el único lugar que esté libre de publicidad sea una ciudad que no es pública, sino que pertenece a una compañía, es decir, todos los espacios son privados, pertenecen a Disney (o a Lexin ahora), por lo tanto no necesita de publicidad, no requieren obtener un público, ya que tienen de forma literal «un público cautivo», que no tiene derecho a elegir a su gobernador y que su única forma de incidir en su ambiente es a través de las quejas propias de un consumidor descontento con el producto.
Saludos,
J. Cristóbal Juffe V.
Fuentes:
Fotografía de cabecera (cc) por: lizstless