La gula de la dieta

 

Hoy ni siquiera me ha dado hambre, a pesar de que ya es media tarde, simplemente porque desde navidad que he comido sin ningún límite.

Un niño o una niña en edad en crecimiento requiere solo una tasa de alimento bien balanceado para vivir adecuadamente. Una tasa que cuesta solo medio dolar.

¿Cuánto comes tu? ¿Cuánto de más comemos?

 

 

La gula de la dieta

Publicado originalmente en enero del 2012 en C.U.V.A.

La gula es uno de los pecados capitales, y se refiere principalmente al consumir más alimento del que necesitamos o derrocharlo, que vendría a tener el mismo resultado. En nuestra sociedad actual sufrimos de dos males relacionados con la alimentación: La obesidad y la desnutrición.

Mientras en algunos países del tercer mundo hay miles de personas que mueren cada hora por enfermedades relacionadas con la desnutrición, los problemas relacionados con la obesidad son unas de las mayores causas de muerte en el primer mundo.

Claramente hay un problema de distribución y de consumo. Hay un problema de Gula.

Frente a la obesidad, cada día nos vemos invadidos con una mágica solución, los productos light o de dieta, que son presentados como alternativas saludables, mientras sabemos que en general han remplazado algún componente naturalmente engordador por algún químico medianamente tóxico pero que contiene menos calorías.

En esta ocasión no me dedicaré a atacar estos químicos (que provocan múltiples problemas), sino que simplemente quiero mirar el hecho de que un alimento sea “bajo en calorías.”

¿Que es una caloría?

Es una medida energética referida al “combustible” que usan los seres humanos para vivir. Todas las funciones, vitales y superfluas, de los seres vivos implican un consumo de calorías.

Por lo tanto las calorías son para nosotros los seres vivos (supongo que todos los que leen esto son seres vivos) el equivalente de la gasolina para un vehículo.

¿Qué pensarías si mañana te ofrecen un litro de gasolina, que es un poco más caro y que te sirve para andar la mitad de kilómetros que la gasolina normal?

Claramente no lo comprarías, por muy buena publicidad que le hagan (supongo). Sin embargo, eso es lo que haces cada día cuando compras un producto light o diet.

Estas comprando un combustible (¡vamos, recuerda que comemos para vivir y no lo contrario!) que sirve menos que uno normal, es decir que tiene un cincuenta por ciento menos de calorías.

¿Y para qué? Simplemente para pasarlo por nuestras papilas gustativas. Queremos más alimento para sentir el placer de comer, pero no queremos alimentarnos. Ojalá pudiéramos pasar los alimentos por la lengua y no tener que digerirlos… Bueno, por eso la bulimia es tan popular.

Y si bien yo no soy católico creo que nuestro comportamiento es la máxima expresión de la gula, no como un pecado capital que nos llevará al infierno, sino como un acto criminal que está matando personas en otras partes del planeta.

Todo esto me recuerda una sabia frase de Ghandi:

«Tenemos que aprender a vivir más simplemente, para que los otros, simplemente, puedan vivir»
— Mahatma Gandhi

Creo que si queremos un cambio de conciencia a nivel planetario, deberíamos comenzar por hacernos conscientes de lo que metemos en nuestro cuerpo.

Y cierro con un chiste que leí por ahí:

El mejor ejercicio para bajar de peso: Mueva su cabeza de izquierda a derecha dos veces, cada vez que alguien le ofrezca comida. 🙂

Saludos,

J. Cristóbal Juffe V.

Fotografía de cabecera (cc) por: ShellyS