La risa

 

Desde hace un tiempo los mecánicos que se esconden tras las bambalinas de las redes sociales están intentando saber más que lo que queremos decir. Ya no basta con un ¿Qué estás pensando?, ¿Qué estás haciendo? ¿Qué hay de nuevo viejo?. Ahora quieren saber nuestro estado de animo.

Google esta desarrollando sistemas basados en el reconocimiento facial, en la velocidad de escritura, en los temas que buscamos, para poder reconocer patrones que indiquen nuestro estado de animo.

Facebook lo pregunta directamente, entregando algunas opciones: Feliz, triste, cansado, estupendo, de maravilla, molesto, entusiasmado, pesaroso, bah, bendecido, amado, enojado, decaído, adolorido, sexy, enamorado, enfermo, increíble, mal, mejor, culpable, entretenido, esperanzado, seguro, libre, curioso, perdido, viejo, confundido, irritado, perezoso, peor y decepcionado.

Sin embargo, me parece que la tarea que tienen por delante es enorme, si bien hay ciertos estados que se pueden ordenar en un continuo desde la tristeza a la felicidad, me parece que el sentir humano está lleno de complejidades.

Justamente hace un par de semanas pensaba en que la gente no ríe al hacer el amor. Hay un gran goce, cascadas de placer, pero para alguien que lo mirara desde afuera sin saber lo que se esta haciendo no necesariamente parecería un acto feliz. Quizás hay alguna sonrisa, extraña vez una risa, muy seguido quejidos, hasta algún llanto. Emocionalmente un acto muy complejo.

Esto me recuerda que la idea de la risa como símbolo de felicidad es demasiado simple, limitando la emoción a un emoticono, aplanando, caricaturizando la multidimensional realidad que experimentamos a cada momento.

Un par de días después de andar con estas ideas rondando, me he encontrado con este texto de Galeano, donde obviamente ya lo dijo, y mejor:

Galeano ya lo dijo y mejor: Dos

La pequeña muerte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.

Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha e ser, si matándonos nos nace.

Eduardo Galeano. Tomado de: “El libro de los abrazos”

 

“La pequeña muerte″ es parte de “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano. Ha sido usado aquí solo con fines referenciales y obviamente los derechos pertenecen al autor, por lo que la licencia es diferente a la del resto de la página.

Fotografía de cabecera (cc) por:  田村