Pagar para no vivir

 

Si has leído este sitio un poco te darás cuenta que a veces me da por alegar. No solo reclamo, también hago cosas por cambiar lo que no me gusta, pero me gusta reclamar. Este es uno de esos reclamos. Pero léelo y dime ¿tengo o no tengo razón?

Pagar para no vivir

Escrito por mi y publicado originalmente en Julio de 2013 en C.U.V.A.

Uno de los efectos más críticos que ha tenido la sociedad actual en nuestro bienestar individual es la perdida de la capacidad de disfrutar de los procesos para poder centrarnos en los resultados o en las metas.

A mi me ha pasado en al ámbito educacional donde a las personas les cuesta mucho poder realizar actividades que no se verán reflejadas directamente en una evaluación final del curso o más aun, les es difícil enfrentar el proceso de conversar o discutir sin la necesidad de «producir» un resultado.

Entonces, como tendemos a valorar los resultados más que los procesos es habitual que las personas con mayor poder económico compren el tiempo y/o esfuerzo de otros para evitarse los procesos y poder obtener los resultados más rápidamente.

De esta manera nos hemos acostumbrado a que las clases acomodadas paguen para no realizar desde las tareas más simples hasta las más complejas: Desde hacerse cargo de su propio aseo y alimentación hasta procesos como el cuidado de sus hijos.

¿Tiene sentido realmente trabajar 10 horas al día para pagar una cuidadora mientras te pierdes el crecimiento de tus hijos?

Son preguntas validas en este proceso, donde al parecer el éxito consiste en poder poner un visto bueno en toda la lista de tareas que nos hemos planteado para luego poder descansar, es decir morir.

¿Y el proceso? ¿Y el goce del camino?

Me he sorprendido muchísimo durante los últimos años cuando esta misma lógica de saltarse el proceso para solo obtener los resultados se ha trasladado a los juegos.

Históricamente los juegos han sido un proceso de disfrute del proceso. Nadie puede saltarse el juego para solo obtener los resultados. O por lo menos esa era la idea hasta hace poco.

La gracia de un juego consiste en que sea suficientemente difícil para mantenernos entretenidos, pero no tanto como para no frustrarnos. Un juego muy fácil será abandonado a los pocos minutos porque no presenta ningún desafío y uno extremadamente difícil nos hará decir «esto no es para mi».

Entre mayor sea el desafío que presente y la energía que pongamos en completar una tarea mayor será el goce que obtendremos con el logro. No se trata solo de marcar un visto bueno en una lista.

Por ello, cuando me he encontrado con juegos para teléfonos móviles e internet donde puedes comprar «vidas extras» o ayudas para pasar a un nivel, me he espantado un poco, ya que traslada esa misma lógica de saltarse el proceso pero al juego.

¿Qué sentido tiene pasar un nivel si pagué para pasarlo?

¿Es que acaso ya ni siquiera podemos disfrutar del proceso del juego?, ¿Por qué no simplemente juntamos dinero suficiente para que otro viva mi vida y yo me pueda quedar durmiendo eternamente? ¿De eso se trata todo esto? ¿De cumplir?

Saludos,

J. Cristóbal Juffe V.

Fotografía de cabecera (cc) por: Daniel*1977