Vacaciones sustentables

 

El concepto de vacaciones ya es extraño de por sí. De hecho, ahora me encuentro escribiendo un artículo para la revista Somos de febrero al respecto. Me acordé de este otro artículo, que en mi memoria era mucho más “light”, sin embargo, creo que tiene más peso que el que recordaba.

¿Qué tan sustentables son tus vacaciones?

Consejos para disfrutar Vacaciones sustentables

Publicado originalmente en febrero de 2012 en Revista Somos

Finalmente llegó el verano, momento en el cual una buena parte de nosotros puede disfrutar de las esperadas vacaciones, lo que nos permite cambiar de entorno, conocer un poco más de lo que nos rodea, y tal vez, de nosotros mismos. Aquí, algunos consejos para que nuestro periodo de relajación no signifique estrés para la biosfera ni para los seres que la conforman, incluidos nosotros mismos.

Por J. Cristóbal Juffe V.

Después de todo un año de trabajo, lo primero en que pensamos es viajar a un lugar distinto, alejado de nuestras preocupaciones cotidianas, donde podamos descansar, pasarlo bien y compartir con nuestros seres queridos a un precio que no nos signifique endeudarnos para el resto del año.

Sin embargo, es importante evaluar nuestros planes vacacionales no solo desde el punto de vista de nuestros gustos y economía, sino también desde el punto de vista de la sustentabilidad (ver recuadro), no solo en cuanto al respeto del medio ambiente, sino también de nosotros mismos y los seres humanos que habitan en los diferentes lugares a los que pensamos trasladarnos.

El transporte

Si consideramos la huella ecológica de las vacaciones, generalmente el impacto más grande lo hacen los medios de transporte que utilizamos, con lo cual todos los esfuerzos que hemos hecho todo el año por llevar una vida más sustentable pueden desaparecer en solo algunos minutos: Por ejemplo, un vuelo en avión produce promedio una huella de carbono de cuatrocientos treinta y cinco kilogramos de dióxido de carbono por persona, por cada media hora de vuelo, ¡el equivalente a fabricar ciento veinte mil bolsas plásticas!.

El segundo medio más contaminante es el automóvil, lo que se puede palear compartiéndolo con el mayor número de personas posibles. Para ello es bueno dar a conocer nuestros planes a familiares, amigos y conocidos, y así, entre más se sumen, menor será el impacto, tanto para el medio ambiente como para el bolsillo.

Los medios ideales para viajar son el tren (que lamentablemente en Chile tiene destinos limitados) y el autobús, que si bien tienen huella ecológica, al ser compartida entre muchos se reduce bastante. Y obviamente, la alternativa más sustentable es el viaje en bicicleta, que hace que las vacaciones comiencen en la puerta de nuestra casa, invitándonos a disfrutar del trayecto, en vez de esperar llegar a nuestro destino para hacerlo.

¡Qué lindo paisaje!

Una alternativa muy conveniente al momento de planificar nuestras vacaciones es mirar primero lo que tenemos cerca, ojalá en un radio de ciento cincuenta kilómetros a la redonda.

Hace unos meses, bromeaba con una amiga que publicó las fotos de su viaje a Europa en una red social, y yo encontraba que un edifico de Madrid era igual a uno que hay en la Quinta Normal, y que un paisaje de Irlanda era idéntico a algunos rincones de Valdivia. Si bien la conversación era en tono de juego, hay un dejo de verdad en ella. Muchas veces cruzamos medio planeta para ir a visitar una iglesia antigua, que encontramos realmente maravillosa, sin darnos cuenta que en la propia ciudad de Santiago tenemos una arquitectura histórica sorprendente que no nos damos el tiempo para conocer.

Así, el primer paso sería conocer nuestra ciudad, lo que es una buena alternativa si no tenemos tiempo o dinero para salir de ella. Se puede tomar un city tour, o simplemente ubicar alguna guía turística internacional y ver cuáles son los lugares de nuestra ciudad recomendados para los viajeros que aún no conocemos.

En Chile tenemos la suerte de contar con todo tipo de climas y una biodiversidad gigantesca, por lo que no es difícil encontrar aquello que asociamos a otros países (principalmente por la buena campaña de marketing que han hecho) con algunos lugares poco explorados de nuestra propia tierra.

Turistear estilos de vida

Al cambiar de entorno es muy aconsejable salir de los márgenes del “paquete turístico”, contactarnos con el espacio en que estamos, relacionarnos con las personas y conocer su estilo de vida, los beneficios y los problemas del lugar en que viven. En mi experiencia, cada viaje hacia afuera es también un viaje hacia nuestro interior, y el hecho de relacionarnos con personas reales en ambientes auténticos es una posibilidad importante de abrir una puerta adentro de nosotros.

El extremo contrario lo he visto muchas veces, sobre todo en los turistas estadounidenses, quienes se alojan en un hotel de una cadena norteamericana, comen en locales de franquicias de comida rápida de su propio país y ni siquiera se dan el trabajo de aprender a saludar en el idioma local. Básicamente viajan lejos para hacer lo mismo que hacen en su casa.

Si estás corto de presupuesto o simplemente estás dispuesto a enfrentarte al mundo real, existen varios sitios en Internet que facilitan que te reciban gratuitamente en otra ciudad o país, a cambio de que tú también recibas a alguien en tu casa en otro momento. Un buen ejemplo es el sitio www.couchsurfing.org, donde podrás contactarte con una persona que te recibirá gratuitamente en su sillón, en miles de lugares a lo largo y ancho del mundo.

Sustentabilidad corporal

La historia es muy común: tenemos diez días de vacaciones y miles de intenciones. Hacemos un itinerario con cuarenta y cinco actividades, con un cronograma imposible de cumplir. Finalmente, regresamos al trabajo mucho más agotados de lo que nos fuimos.

Cuando hablamos de sustentabilidad, es importante comprender que no solo se trata del medio ambiente, sino que el equilibrio comienza por nosotros mismos.

Es recomendable darnos tiempo para relajarnos, para relacionarnos con el entorno en que estamos veraneando, para que el tiempo de vacaciones no se transforme simplemente en otra fuente de estrés. Para ello, planifica lo básico, pero deja un espacio para tomar decisiones en el camino, para evaluar cómo te sientes y decidir en base a las ganas que tengas en el momento. Recuerda que el ánimo y las prioridades cambian cuando uno está en vacaciones, por lo que aquello que parecía tan entretenido cuando estabas sentado en tu escritorio puede ser una actividad cansadora cuando estás en la mitad de tu relajo.

Destrucción natural

Para mi generación y la de mis padres existe un extraño acostumbramiento a la destrucción de todo paisaje natural. Es completamente “normal” que un lugar tranquilo y silvestre al cabo de pocos años se transforme en un balneario popular y que luego construyan grandes edificios de departamentos, casas y todo tipo de comercio que transforma el espacio, quitándole toda las cualidades autóctonas y, de paso, desequilibrando todo el ecosistema, causando graves e irreparables daños a la vida que ahí habitaba, tanto animal como vegetal y humana.

Es por ello que la elección del destino turístico no es algo menor. Hay que considerar que cada compra es un “voto económico”, es decir, cada acto de compra es una forma de apoyar las ideologías y formas de vida que hay detrás del producto o servicio, por lo que arrendar un departamento en una de las mega moles que han irrumpido en los balnearios de nuestro país, alterando gravemente los ecosistemas, significa entregarles nuestro apoyo y a la vez darles el mensaje: “Queremos que sigan haciendo lo mismo con todas las playas que quedan en Chile”.

Por lo tanto, es muy importante que nuestro consumo de bienes y servicios durante las vacaciones respondan al estilo de vida que queremos, en armonía entre los seres humanos y el ambiente. Y esto incluye todas las compras que realizamos, desde los alimentos hasta los regalos que llevaremos al regresar. Es interesante plantearse la oportunidad de realizar un consumo que realmente apoye a las economías locales, como los objetos realmente artesanales y no llevar una baratija hecha en China.

Vacaciones responsables

Finalmente, los últimos consejos son casi obvios, pero nunca están demás. No olvidemos cuidar el lugar donde estemos, hacernos cargos de nuestros residuos, de nuestro ruido, de nuestra huella ecológica y, sobre todo, la invitación es también a hacernos cargos de nuestro tiempo libre y preguntarnos, ¿realmente la mejor forma de descansar es estar tirado al sol durante diez días? ¿Es eso lo que realmente necesito? Es decir, buscar no solo lo que queremos, sino también evaluar qué es lo que necesitamos.

 

Recuadro Uno: ¿Desarrollo sostenible o sustentabilidad?

Muchas veces se habla de desarrollo sostenible o de sustentabilidad como si fueran sinónimos: sin embargo, no lo son; de hecho, el concepto mismo de desarrollo (entendido como crecimiento) no es compatible con la sustentabilidad. En este sentido, el desarrollo sostenible busca mantener nuestros niveles de crecimiento actuales pero sin agotar los recursos o causar un grave daño al medio ambiente.

Sin embargo, los datos actuales han demostrado que esto es imposible, que la única solución viable es la reducción de nuestros niveles de crecimiento (ver artículo sobre decrecimiento en Somos número nueve, Mayo del 2011). Desde ahí surge el modelo de la sustentabilidad que comprende desarrollo no como crecimiento, sino como un mejoramiento de la calidad de todo el sistema; es decir, usar las herramientas que actualmente tenemos para vivir mejor, en vez de simplemente engrosar las estadísticas económicas que nada nos dicen sobre la calidad de vida de los seres humanos o del equilibrio ambiental.

Recuadro Dos: Descansar en movimiento

No siempre lo más reponedor es quedarse tirado sin hacer nada. De hecho, eso termina agotando mucho más. Un buen descanso implica un “cambio de aire”, romper con la rutina.

Las vacaciones son el momento ideal para aprender todas aquellas cosas que dejamos de lado durante el año. Es el momento de probar nuevas experiencias de vida, en otros lugares, con otros estilos. Quizás es el momento de tomar una “muestra” de aquello que anhelamos más profundamente: Tomar un curso, mejorar nuestra casa, disfrutar tiempo de calidad con nuestros seres queridos.

La energía siempre responde a un principio: el movimiento. En el universo no se conoce ningún sistema que estanque la energía; el equilibrio se genera al dejarla fluir, al realizar intercambio. Este es un buen concepto como para planear unas reponedoras vacaciones.

 

Fotografía de cabecera (cc) por: AletzCabrera

Written by J. Cristobal Juffe V.