¡Viva la revolución! -Extendida-

 

Revolución industrial nos suena a maquinas y esclavitud moderna, pero un tema que me ha tocado profundamente es el de la tercera revolución industrial, un fenómeno que ya está en marcha y es maravillosamente infrenable.

Aquí comparto el artículo «¡Viva la revolución! (industrial)» en su versión extendida, con un treinta por ciento extra respecto a lo publicado en Revista Somos.

 

¡Viva la revolución! (Industrial)

Escrito por mi y publicado originalmente en la edición impresa de Revista Somos en Febrero de 2013. Esta es una versión extendida del mismo artículo.

El proceso de industrialización, como lo conocemos hasta ahora, ha generado cambios radicales en el estilo de vida de gran parte de la humanidad; algunos de ellos mejoran nuestra calidad de vida y otros la empeoran. Ahora, frente a nuestros ojos, se está desarrollando la Tercera Revolución Industrial, que nos abre la posibilidad de recuperar lo perdido sin dejar atrás lo ganado.

Por J. Cristóbal Juffe V.

Vivimos una crisis multidimensional en nuestro sistema de vida actual: Ambiental, política, económica, educacional, sentido de vida, calidad de vida y en general en todas las áreas imaginables. La búsqueda de nuevos paradigmas civilizatorios comúnmente viene acompañada de una amenaza de “vuelta al pasado”, al más puro estilo de las películas apocalípticas como Mad Max. Esta mirada atemoriza a muchos que creen que podemos volver a vivir en un estilo medieval o incluso cavernícola y anima a otros que ya se encuentran hartados de la sociedad de consumo.

Sin embargo, si analizamos la historia en general encontraremos que es difícil retroceder. De hecho, la gran mayoría de los procesos humanos son irreversibles a pesar de que son cíclicos. Es decir, podemos retomar algo del pasado, así como después de que cada domingo viene el lunes, pero no podemos volver atrás, como cada lunes es otro lunes y no el mismo. De igual manera, los procesos históricos posiblemente abrirán sus puertas para revalorizar los conocimientos del pasado, pero difícilmente podremos dejar de lado todo lo aprendido y ganado durante los últimos siglos.

Técnicas al servicio

Hay muchas herramientas que hemos adquirido que han cambiado nuestra forma de vida, es extraño imaginar un mundo sin electricidad, medios de transporte rápidos o sin comunicaciones instantáneas. A pesar de que nuestro estilo de vida se ha vuelto insostenible, la transformación no tiene que ver tanto con el “qué”, sino más bien con el “cómo”.

Para una que surja una nueva civilización es necesario el desarrollo de los fundamentos teóricos de esta, pero también es necesario que existan las técnicas que lo sustenten: La tecnología es reemplazable y cambiante, los principios que están detrás son duraderos. Por eso no podríamos dejar de usar el petroleo como fuente de combustible si no existen alternativas para generar energía, ya que la mayoría de nosotros no estamos dispuestos a dejar las comodidades que la electricidad o el motor de combustión nos brinda.

Asimismo, muchos de nosotros queremos dejar de financiar a las grandes empresas transnacionales que funcionan sin principios y que están destruyendo el planeta y a los seres que lo habitamos, pero si no tenemos la capacidad de obtener de forma alternativa los bienes o las facilidades que estas empresas nos brindan (o por lo menos parte de estos) es difícil poder dejar de comprarles sus productos.

Ese es el punto central de esta nota, la propuesta que lleva la tercera revolución industrial como portadora de las técnicas que nos pueden ayudar a superar la crisis actual haciendo realidad los sueños de una nueva civilización.

Cambios radicales

Todo cambio global comienza en alguna parte, lo que se puede observar claramente si profundizamos en lo ocurrido durante los últimos siglos.

Según el sociólogo Jeremy Rifkin, quien acuñó el concepto de Tercera revolución industrial, las transformaciones económicas han ocurrido cuando se han adoptado nuevas tecnologías de la comunicación unidas a nuevos sistemas de energía.

La primera revolución industrial nació como fruto de la invención de la maquina a vapor y con ella de la imprenta a vapor lo que permitió, por primera vez en la historia de la humanidad, la distribución masiva de material escrito, dejando un legado palpable y reproducible de los conocimientos adquiridos por nuestra sociedad. Junto con la imprenta se masificó la maquinaria textil, cambiando radicalmente la producción de uno de los bienes básicos para los humanos: la vestimenta.

Desde inicios del siglo XX se desarrolló la segunda revolución industrial como consecuencia de la masificación del motor de combustión -y del petroleo como fuente de energía- junto con el surgimiento de medios de comunicación eléctricos: Primero el telégrafo, luego el teléfono, posteriormente la radio y finalmente la televisión.

La nueva combinación

Los ingredientes base para este cambio hacia la tercera revolución industrial están protagonizados por las energías renovables en el pilar de las fuentes de energía y por la masificación de Internet y la telefonía celular en el área de la comunicaciones.

Para Rifkin, quien esbozó el concepto, que luego fue avalado por el Parlamento Europeo, este cambio tiene como base la transformación de las fuentes de energía, tomando cinco pilares fundamentales: El cambio a energías renovables; Metamorfosis de nuestras viviendas y edificaciones desde ser parásitos consumidores de energía a ser fuentes de energía limpia (ver artículo sobre ley de net-metering, Somos Nº 019); Creación de sistemas limpios de almacenamiento de energía; Implementación de una red de energía inteligente, distribuida y descentralizada; y por último, la adopción masiva de medios de transporte que funcionen en base a las nuevas formas de energías renovables con bajo impacto ambiental.

Pero, al igual que la invención del motor de vapor no significó solamente el remplazo de un hombre por una maquina, las tecnologías de la tercera revolución industrial también van más allá, porque implica cambiar nuestra forma de vida tan radicalmente como lo hicieron las revoluciones anteriores, pero en otro sentido: Como una de las alternativas más viables para mantener y mejorar nuestra calidad de vida, incluyendo las condiciones para que nuestro desarrollo (no necesariamente entendido como crecimiento) sea sustentable.

Las bases de la revolución

Más allá del cambio de las fuentes de energía, la tercera revolución industrial se sustenta en varias tecnologías que pueden cambiar la dirección de lo que conocemos actualmente como desarrollo y consumo, pasando desde la producción centralizada a la local o individual a múltiples niveles: Podemos generar nuestra propia energía, diseñar nuestros propios medios de comunicación y prontamente podremos crear nuestros propios bienes, incluso los más complejos.

Todo esto es posible a nuevas tecnologías que ya son parte de nuestro mundo:

  • Internet: Un sistema nervioso construido por el ser humano alrededor del planeta: Nos permite comunicarnos de forma instantánea con personas de cualquier parte. Ha abierto las puertas de la comunicación masiva, tanto como receptores como emisores, a miles de millones de personas. Es la puerta para una comunicación libre y global.
  • Software de código abierto: Suena como algo muy complicado, pero básicamente se refiere a la posibilidad de compartir. Muchas de las aplicaciones computacionales que usamos en nuestros hogares actualmente (como Windows, MS Office, Skype o Facebook) son propiedad de grandes compañías que no comparten su “receta” con nadie. El código abierto es lo contrario, son aplicaciones transparentes, donde todos pueden ver la receta, adaptarla y mejorarla, creando un librerías colaborativas de piezas que pueden usarse para hacer otros programas (como si fueran piezas de lego). Así, si soy programador y necesito incorporar un reproductor de música a una aplicación, con el código propietario tendría que hacerla entera yo mismo, con el código abierto me basta con agregar una librería que lo hace, permitiendo que el desarrollo del software sea colaborativo y progresivo. Esto no es una idea utópica, la mayoría de internet y de los sistemas operativos actuales (excepto Windows) se basan en el código abierto.
  • Impresoras 3D: Parece ciencia ficción, pero ya existen y se están masificando (ver recuadro). Al igual que una impresora es capaz de imprimir un texto, una impresora 3D es capaz de imprimir un objeto real, ya sea de plástico, de resina o de metal. Esta herramienta permite llevar la producción de bienes a nuestro propio hogar y en muchos casos de una forma más eficiente que las grandes industrias.
  • Hardware de prototipos de código abierto: Esto si que suena extraño para los que no son entendidos en la materia, pero el ejemplo de Arduino (ver recuadro) es una buena ilustración: Son sistemas que nos permiten realizar tareas complejas, que habrían requerido del trabajo de uno o varios ingenieros electrónicos, pero que son sencillamente programables, tanto así que niños escolares son capaces de diseñar autos a control remoto o robots inteligentes.

Hay dos elementos transversales a estos avances, que los hace más interesantes aun: La creación de modelos de cooperación sin coordinación (ver “El modelo Wikipedia: masas que crean”, Somos Nº 002) lo que permite que los seres humanos podamos generar conocimientos (de cualquier tipo) sin la necesidad de que haya un líder que decida por nosotros. Así, estos modelos permiten además compartir recetas de cualquier tipo, desde como hacer nuestra propia bebida de cola hasta cómo construir un cuadricoptero.

El segundo elemento es la modularidad. Gran parte de las soluciones hechas que nos venden actualmente están limitadas por su desechabilidad. Así, el televisor que compramos el año pasado con resolución Full HD será desechado en dos años más cuando se nos ocurra cambiarnos a uno con resolución 4k. Esto está cambiando, ya que hay industrias que nos entregan la posibilidad de que los cambios sean modulares, y mientras no podamos fabricar nuestro propio televisor en casa, quizás en vez de desecharlo solo nos baste con cambiar un pequeño chip para que este esté actualizado, ahorrándonos un montón de dinero y de basura tecnológica.

Cambios sociales

Si bien todo esto parece solo un cambio tecnológico, lo verdaderamente interesante son los cambios sociales que esta revolución puede permitir, pero no puedo profundizar en ellos sin recordar los impactos que tuvieron la primera y la segunda revolución industrial en el estilo de vida de gran parte de la humanidad.

Con la primera tuvimos la masificación del acceso a la información escrita, con ella el surgimiento de la educación universal orientada a la producción, la memorización y la competencia, ya que tenía como fin la formación de buenos obreros para las fabricas. Asimismo la maquina a vapor nos entregó la posibilidad de remplazar por primera vez el trabajo humano con maquinas, generando un aumento de la producción agrícola y de bienes de consumo, por lo que cada vez más personas pudieron acceder a bienes que anteriormente eran considerados un lujo y que mejoraron sustancialmente la calidad de vida de millones de personas.

Asimismo, esto dio pie a la producción en serie y la creación de grandes empresas, lo que a su vez provocó la despersonalización del trabajo y el aumento de la migración del campo a la ciudad, haciendo crecer las ciudades hasta el absurdo estado de megalópolis que conocemos actualmente. Con ello se reconoce el nacimiento del proletariado urbano con los problemas sociales que esto implica.

A su vez, la industrialización provocó el inicio del deterioro del medio ambiente a escala masiva por la explotación indiscriminada de recursos y por la emisión de contaminantes tóxicos a varios niveles.

La segunda revolución industrial principalmente agravó los efectos de la primera, junto con generar un cambio en la dinámicas espacio temporales, gracias a la invención de los medios de transporte veloces como el automóvil. Por primera vez el mundo era recorrible en un tiempo razonable, iniciándose el verdadero comercio global y con ello favoreciendo el capitalismo monopolista.

Después de la segunda guerra mundial se comienza con la producción ilimitada de bienes como una necesidad para el crecimiento económico, generando un ciclo que requería de que los bienes fueran desechables, aumentando aritméticamente la producción de basura y el consumo de materias primas y energía per capita.

El otro cambio esencial que se genera a partir de la segunda revolución industrial es el cambio en el núcleo de la economía, pasándose de la histórica y universal economía basada en la producción a una economía basada en la especulación, donde el dinero deja de ser una representación de materias valiosas (como el oro) y comienza a tener valor en si mismo. Esto último, el elemento más perverso de nuestro sistema económico actual (en mi opinión personal) no sería posible sin la existencia de grandes compañías transnacionales que tienen mayor poder que la gran parte de los países del mundo.

Revolución

Como el termino lo indica, una revolución es un cambio radical, y no podría llamarse tercera revolución industrial si sus consecuencias fueran más de lo mismo, sino por el contrario, los cambios que se proyectan son diametralmente opuestos:

Disminución y posterior reversión del proceso de migración campo-ciudad: Posiblemente, millones de personas, que contarán con la capacidad de generar su propia energía, alimento, productos y que podrán estar conectados en cualquier parte, dejarán las ciudades para volver a ambientes sanos y armónicos. Ya está sucediendo.

Con la capacidad individual o local de producción de prácticamente cualquier bien o servicio, las grandes empresas, que surgieron como una necesidad para la producción masiva con la primera revolución industrial, están destinadas a la extinción.

Desaparecerán, paulatinamente, los intermediarios: Así como han perdido fuerza las compañías discográficas y editoriales. Los medios de comunicación masivos e instantáneos están facilitando que los protagonistas se comuniquen entre si, pudiendo prescindir de todos esos puntos intermedios que fueron tan necesarios en un momento, pero que desde hace algunos años han comenzado a ser una carga: Empresas que se instalan entre los productores y los consumidores; políticos que se creen con la capacidad de decidir por otros sin escuchar lo que la mayoría esta pidiendo; iglesias y religiones que hacen de intermediarios entre las personas y su espiritualidad; sistemas expertos como los médicos o científicos tendrán que bajarse de su podio porque su “saber” ya no será elitista.

Debilitamiento de las “formulas patentadas” y fortalecimiento de las experiencias compartidas: El conocimiento es patrimonio de la humanidad, toda creación es fruto de una creación anterior, no existe nada completamente nuevo. La tercera revolución industrial se basa en el compartir y estas recetas compartidas están demostrando ser mucho mejores que las soluciones registradas, patentadas y restringidas.

Decrecimiento económico: Al perder protagonismo las grandes empresas también lo hará el marketing y la imposición de necesidades fútiles. Podremos revalorizar los elementos esenciales de nuestra vida y consumir lo necesario para estar bien, distribuyéndose los bienes acorde a las necesidades reales de todos los seres humanos.

Democratización de la intimidad: Las tecnologías actuales nos permiten comunicarnos con quien queramos cuando queramos, nos libera de la socialización forzada por limites espaciales.

Eficiencia energética: El pilar fundamental, que implica no solo el paso a energías renovables, sino a la disminución de las emisiones y hacer más eficiente nuestro consumo energético.

Máximo aprovechamiento de las materias primas: Si pasa de moda la cultura de la desechabilidad, podremos poner en práctica las cuatro R de la sustentabilidad: Reparar, sera más fácil arreglar algo que comprar uno nuevo; Reutilizar, ya que casi todo puede volver a ser usado de otra forma; Reciclar, transformar en desecho nuevamente en materia prima; y en el peor de los casos: Reducir, si vamos a tirar algo a la basura, que a lo menos ocupe el menor espacio posible.

Más allá del capitalismo

Para algunos, estas nuevas tecnologías darían lugar a un “capitalismo distribuido”, sin embargo, si se analiza profundamente los cambios que la revolución implica es muy posible que estemos hablando de una era post-capitalista, donde el centro de la sociedad no será capital y su acumulación, sino que volverá nuevamente a lo humano.

En la práctica esta revolución reubica nuevamente el poder en nuestras manos, en nuestras comunidades, dándonos la posibilidad de producir nuestra propia energía, nuestro propio alimento, nuestros propios bienes, como fue durante los miles de años en la historia de la humanidad, pero con las comodidades y beneficios que hemos ganado de la primera y segunda revolución industrial.

Como decía al comienzo, estos inventos no lo son todo: Un grupo de tecnologías no va a generar el cambio en el mundo, pero no se puede cambiar el mundo sin las técnicas que sustenten este nuevo paradigma.

 

Recuadro uno: ¡Mira, bajé e imprimí este helicóptero!

Juguetes, arte, collares, helicópteros, carcasas, maquetas, adaptadores, cabezas de ducha, lamparas, modelos a escala… Para una impresora 3D el limite es la imaginación. Podrás imprimir objetos diseñados por ti o descargados de internet, en tu propio hogar.

Hasta hace muy poco tiempo eran extremadamente costosas (10.000 dolares) sin embargo se desarrolló un proyecto de código abierto, llamado Rep-Rap, que hace que en la actualidad se pueda adquirir una por $500 dolares. Lo interesante de Rep-Rap es que es una “receta” de como hacer una impresora 3D autoreplicable, es decir, gran parte de las piezas que componen la impresora son hechas en una impresora 3D, o sea, con que tengas una impresora 3D podrás comenzar a hacer otras, lo que hace que esta herramienta sea cada vez más accesible.

Esta tecnología es una base fundamental para generar el cambio en las formas de producción y consumo actuales.

Recuadro dos: Niños haciendo robots

Es difícil explicar qué es Arduino, ya que es una herramienta, como un alicate. ¿Para qué sirve? Depende de lo que uno quiera hacer… El proyecto partió cuando Massimo Banzi junto a otros diseñadores dirigía una escuela de diseño en Italia y constantemente veía frustrados a sus estudiantes que en sus prototipos ya que no solo podían hacer formas, pero no podían hacer que funcionaran. Si diseñaban un reloj despertador, hacían la carcasa, pero no daba la hora. Por eso inventaron un sistema que permite, sin necesidad de aprender ingeniería electrotécnica, realizar prototipos funcionales, desde un reloj a un auto a control remoto o lo que sea que se te ocurra. ¡A muy bajo costo!

Esto se expandió rápidamente y ha resultado una maravillosa tecnología para que niños de primaria puedan desarrollar innovaciones, tanto así que niños de 11 años crearon con Arduino un robot que ganó el campeonato mundial de fútbol de robots.

Su fortaleza es que es un sistema muy rápido y fácil de aprender a un costo irrisorio.

Esta tecnología ha permito generar muchas soluciones, desde una red ciudadana a lo largo de todo Japón que mide el nivel de radiación tras el desastre de Fukushima hasta pequeños helicópteros radiocontrolados que acarrean objetos de una aldea a otra en África.

 

Fotografía de cabecera (cc) por: Eduardo Amorim