Autoflagelación intertemporal

 

 

A los seres humanos nos cuesta mucho reconocer los efectos a largo plazo. Si el fuego no nos provocara un dolor inmenso y solo tuviera efectos a largo plazo, cuando alguien nos dijera “no metas la mano ahí, o se te caerán los dedos dentro de tres años” seguramente nos costaría mucho esfuerzo no hacerlo y todos tendríamos un par de dedos menos.

Lo mismo ocurre con los daños ambientales. Este fenómeno que algunos expertos han denominado “tiranía intergeneracional” se refiere al daño que estamos haciendo a las futuras generaciones simplemente para evitarnos un poco de trabajo nosotros. (¿Cómo que? Como ir a su oficina en auto)

Y no solo nos ocurre respecto a los demás, como decía en un principio nos cuesta reconocer los efectos a largo plazo incluso en nosotros mismos, por lo que nuestra sociedad tiene una extraña tendencia personal hacia lo que he denominado autoflagelación intertemporal.

Supongamos lo siguiente: Existe el Cristóbal del presente y el Cristóbal del futuro. Muchas de las cosas que hace el Cristóbal de hoy afectan directamente a ese Cristóbal del futuro, que no tiene forma de comunicarse con el Cristóbal del presente.

El Cristóbal del presente hace algunos “sacrificios” para que el Cristóbal del futuro sea feliz: Saca un porcentaje de su sueldo para ese Cristóbal del futuro; Está comprando una casa para que ese Cristóbal tenga una vejez tranquila; Se sacrifica en un trabajo que no le gusta para que en el futuro no viva en la incertidumbre; Está invirtiendo en educación para que el Cristóbal del futuro tenga un mejor trabajo y un mejor sueldo.

Durante casi toda la historia de la humanidad el sacrificio fue en este sentido: Se optaba por deteriorar un poco el presente para tener un mejor futuro. Sin embargo, desde la aparición del crédito el asunto puede funcionar al revés.*

Entonces, si no tenemos un buen sueldo… ¡No importa! ¡Le pedimos dinero al Cristóbal del futuro mediante un crédito!. Todas las posibilidades de consumo se abren frente a la maravillosa posibilidad del crédito, donde el Cristóbal del presente puede acceder a todo el dinero que desee gracias al Cristóbal del futuro: Computador, tablet, auto, ropa, viajes, casa, teléfono, recitales… todo lo podemos comprar hoy con la promesa de pago futuro.

¿Y por qué tanta necesidad de consumo? En general, gran parte de esa necesidad es simple compensación. Llevamos una vida tan mala que constantemente tenemos que estar compensando de alguna forma. ¿Estoy frustrado? No importa, para eso está el mall donde me puedo a escapar a comprar cosas que me ayuden de olvidarme de mi. ¿Estoy cansado de trabajar todo el año de 9 a 6? No importa, un viaje al Caribe me hará olvidar todo. ¿Una semana terrible? Un fin de semana de excesos lo solucionará.

Así, el Cristóbal del presente se sacrifica para que el Cristóbal del futuro viva mejor. Así el Cristóbal del futuro es sacrificado para que el Cristóbal del presente viva mejor. Así ambos Cristóbales lo pasan mal por culpa del otro. No son otros los que nos están dañando, somos nosotros mismos flagelándonos de un tiempo a otro.

* Históricamente la otra forma en que se dañaba al Cristóbal del futuro generalmente era con la falta de cuidado de la salud, que inevitablemente perjudicaba al Cristóbal del futuro.

 

Y de regalo: un breve trozo de los Simpsons que refleja lo expresado:

 

Fotografía cabecera (cc) por: cucosan 

El video es un extracto de la serie «Los Simpsons» y ha sido solo usada a modo de cita. Este video tiene derechos de copia diferentes a los del resto de este sitio y pertenece a sus respectivos autores.