Educar para una nueva cilivización

 

Varias veces he escrito sobre el diplomado de «Educación para el desarrollo sustentable» del que participo activamente. Este es artículo que escribí para Revista Somos en Diciembre del año pasado (2012) profundizando sobre el tema, aprovechando de entrevistar a una de las gestoras de este proyecto: María Paz Aedo.

 

Educar para una nueva civilización

Publicado originalmente en Diciembre de 2012 en Revista Somos

Educación gratuita y de calidad ha sido la consigna de la protesta estudiantil durante los últimos años, y con mucha razón, porque nos enfrentamos a un modelo educacional en crisis, que es solo una expresión más de la decadencia de un sistema de vida. El “Diplomado de Educación para el Desarrollo Sustentable” es un interesante ejemplo de cambio de modelo llevado a la práctica, que no solo ofrece gratuidad, sino también contribuye en la construcción de una forma distinta de educar y de vivir.

Textos y fotografías de J. Cristóbal Juffe V.

Las viejas y oxidadas estructuras están dando paso a nuevos modelos, la crisis medioambiental ha provocado que el mundo se vuelva “verde”: Empresas que hablan de desarrollo sostenible, vehículos eléctricos, energías renovables no convencionales puestas en medio del discurso por la diversificación energética. Incluso la semana pasada vi colectores solares en el techo de un McDonald’s. Frente a estos cambios, surge la duda: Para un futuro en armonía con nuestro medio ¿solo nos hacen faltan cambios tecnológicos?
Pese a que muchos ponen su fe en la ciencia y sus aplicaciones prácticas, para otros se trata de una crisis en el corazón de nuestro sistema de vida, y por lo tanto se requiere de un cambio paradigmático.

En la búsqueda de construir nuevos paradigmas civilizatorios, surge el “Diplomado de educación para el desarrollo sustentable”, una iniciativa que ya lleva dos versiones y que promueve una profunda reflexión sobre nuestra realidad actual y las múltiples posibilidades futuras. Por este espacio han desfilado, clase a clase, los mayores exponentes de las temáticas medioambientales y de modelos alternativos al desarrollo desbordado, como Antonio Elizalde, Aldo Calcagni, Oscar Mercado, Fernando Estensoro, Bernardo Reyes, Fernando Dougnac, Karl Bohmer, Oscar Díaz, Raúl Sohr y Carmen Bravo, entre muchos otros, desarrollando temas tan trascendentales -y muchas veces dolorosos- como el agua, energía, suelos, biodiversidad, historia ambiental de Chile, legislación medioambiental y un largo etcétera.

Ellos no solo hablan de problemas, sino también reconocen las alternativas que actualmente se están implementando para crear (o recuperar) otra forma de vivir, en que la calidad de vida no sea equiparada a crecimiento económico y los valores de la diversidad, el equilibrio y la reciprocidad sean partes constituyentes y no simples agregados prescindibles.

¿Teoría o práctica?

Si bien el proyecto ha sido generado y apoyado por muchas personas, los tres académicos que dan la cara y se han dedicado a organizar el diplomado son Santiago Peredo, Lorna Lares y María Paz Aedo.

Maravillados con la propuesta de un diplomado teórico, gratuito y accesible que se ha desarrollado en el seno de una de las universidades de más historia y prestigio de nuestro país, Revista Somos conversó con María Paz Aedo, socióloga con magíster en Educación con Mención en Aprendizaje Transformacional y con larga experiencia en temas relacionados con la sustentabilidad y los cambios de paradigma civilizatorio.

– En nuestro país se están llevando a cabo múltiples instancias de enseñanza de técnicas de sustentabilidad, desde techos verdes, bioconstrucción, huertas orgánicas hasta energías alternativas. Pareciera que todos están preocupados de “hacer” un cambio. ¿De dónde surge la idea de un diplomado enfocado especialmente en lo teórico de la sustentabilidad y dentro del marco de una universidad tradicional?

– Hace más de tres años, algunos académicos, entre ellos Antonio Elizalde, Manfredo Langer y Oscar Mercado se organizaron para generar una estrategia de trabajo conjunto de universidades para la sustentabilidad. Esta iniciativa dio lugar al protocolo Campus Sustentable, un acuerdo formal y legal que suscribieron los rectores en los años 2010 y 2011, en el que declaraban su compromiso para promover la sustentabilidad en las universidades (USACH, U. de Chile, U. Andrés Bello, U. de Talca, UTEM, U. Bolivariana , U. Iberoamericana, UMCE y U. Católica, entre otras).

En ese contexto, me integré como miembro de la Universidad Bolivariana, entró Lorna Lares, por la Universidad de Chile, y estaba Santiago Peredo, de la USACH. Empezamos a tener reuniones en las que vimos que había dos líneas de trabajo posible, motivo por el cual se dividió la tarea en dos comisiones: una que estaba encargada de insertar el tema desde el punto de vista académico, como proceso de educación, y otra comisión que estaba a cargo de generar proyectos y recursos para mejorar la infraestructura, generar cambios en el consumo de energía, aumentar la eficiencia, etc.

A nosotros nos interesaba este lado más académico, porque veíamos que era totalmente insuficiente hablar de las soluciones técnicas sin entender el sentido. Reconocíamos que lo que estaba en cuestión era el paradigma de desarrollo, y eso necesita una conversación un poco más profunda que decir “¿Cómo hacemos para ahorrar energía?”, sino más bien entender el mundo y las discusiones de cosmovisión que están en juego.

Parte importante de los 160 alumnos que cursaron el diplomado durante el año 2012.

Parte importante de los 160 alumnos que cursaron el diplomado durante el año 2012.

Bueno, bonito y gratis

– ¿Cómo es posible tener a los expositores más destacados a nivel nacional en el tema de la sustentabilidad y que esto se mantenga de forma gratuita?

– Primero, hay algo obvio: nadie ha muerto por ir a exponer una vez a la semana gratis, y muchos de los expositores son amigos nuestros. Hay solidaridades mutuas de trabajar mucho tiempo, que tienen relación con la reciprocidad de ser amigos, de ser parte de una corriente que participa de esta mirada. Y también porque pensábamos que la manera de poder sostenerlo gratuito es que fuera solamente una vez. Si tú le pides a una persona que dicte un curso gratis de cuarenta y ocho horas pedagógicas, obviamente es mucho pedir, pero tres horas no es tan difícil.

– Dices que participar siempre “es mucho pedir”, pero por lo que entiendo tú, Santiago Peredo y Lorna Lares van todas las semanas de forma gratuita.

– Yo no tengo ninguna explicación lógica de cómo pasó eso en realidad. Antes se usaba mucho el concepto de militancia para hablar de las cosas, yo creo que aquí se aplica. Creo que somos una especie de militantes académicos por la sustentabilidad, que no vamos tanto a los partidos, a los movimientos sociales o a las asambleas. Ésta es nuestra forma de actuar políticamente de manera consistente con lo que creemos.

Educación masiva

– Entonces, consiguieron que USACH creyera en el proyecto y les brindara un espacio, pero una cosa es el plan y otra la realidad ¿Qué ocurrió cuando comenzaron?

– Espeluznante… Nos pasaron varias cosas; al principio tuvimos harta resistencia académica de un sector que no confiaba en la propuesta porque hay un supuesto: “Si es gratis, es malo”. Nos decían que como era gratis, la gente iba a suponer que el nivel no era bueno.

Partimos con poca fe, y las primeras tres semanas desde que se abrieron las inscripciones tuvimos solo a veinte alumnos registrados… “Bueno, dijimos, si llegamos a treinta lo hacemos igual”, y de algún modo en la última semana se inscribieron ciento veinte personas. Cuándo el numero llegó a ciento cincuenta y ocho, quedaban todavía treinta personas más por entrar y tuvimos que cortar: “No se puede, el próximo año…”

Conversábamos el día anterior: “¿Qué hacemos? ¡Vamos a tener que corregir ciento cincuenta y ocho pruebas y somos tres personas!”, y comenzamos con ese miedo. Por suerte, nadie se asustó tanto como para decir “Me salgo”; al contrario -lo encuentro maravilloso-, a medida que iban pasando los expositores, cada uno veía tanta gente y de tan distintos lugares, que nos decían “Lo encuentro increíble”, “Es maravilloso que sean tantos” y quedaban felices. Eso nos ha dado ánimo para seguir haciéndolo y para sentirnos más validados.

– Eso fue el primer año (2011). ¿Qué sabor les quedó al terminar?

– Chochez; estábamos híper felices, pensábamos que había resultado todo contra todo pronóstico. Nos pasó algo curioso: al lado de la sala del diplomado, teníamos durante casi todo el año las reuniones de la CONFECH, y pensábamos: “Al lado están discutiendo cómo hacer un proceso de educación de calidad, interdisciplinario y gratuito”. Y nosotros lo teníamos en la mano. No es que fuera masificado o que el Ministerio de Educación lo fuera a hacer en todas partes, pero sabíamos que era absolutamente posible hacerlo, que no era una cosa de esperar “la” gran reforma educacional, sino que depende mucho de la voluntad de cada cual. Teníamos la prueba viva de que era posible tener educación gratuita y de calidad.

María Paz Aedo, gestora y coordinadora del Diplomado junto con Santiago Peredo y Lorna Lares.

María Paz Aedo, gestora y coordinadora del Diplomado junto con Santiago Peredo y Lorna Lares.

Validación de saberes

– El origen de los alumnos ha sido variado, provienen tanto del mundo universitario como de organizaciones sociales. ¿Cómo se vio eso reflejado en los proyectos de los alumnos?

– Tengo de referentes al Comité Ecológico de la Villa Portales, los otros dirigentes eran de la Aldea del Encuentro de La Reina, el resto eran muchachos profesionales. El caso particular de los dirigentes es que ellos consiguieron validar lo que sabían; después los vi este año en otro espacio, en el postítulo de agroecología, donde también los invitamos a exponer. Entonces, la propiedad con que hablan de su proyecto, la capacidad de establecer objetivos claros, de planificar un poco mejor, fue para nosotros el mejor logro.

En general muchos de los dirigentes que llegaron nos decían “¡Qué bueno tener esta oportunidad, porque nosotros nunca habríamos tenido el acceso a la universidad para aprender!”, pero lo que nosotros queríamos era que ellos validaran lo que sabían, más que enseñarles cosas. Felizmente, en el diseño de proyectos ellos tenían la posibilidad de aportar concretamente insumos a la gente que tenía lindas ideas pero que no se había enfrentado nunca a la situación de concretarlas en una comunidad. Ellos ofrecían un piso de realidad muy rico, de mostrar donde había conflictos, donde había oportunidad, qué riesgos había, qué cuidados había que tener, en un espacio de respeto, porque ahí al tener a un dirigente social como compañero y no como beneficiario, estás obligado a escucharlo como par, y eso es maravilloso.

Lo que viene

– ¿Qué condiciones tendrían que darse para que esto se proyectara en un futuro?

– Hay una disposición emocional básica, que es lo más importante de todo. Necesitamos personas que no vivan en la escasez, gente que parta de la premisa de que esto es una inversión que hago en función de un servicio que quiero prestar, porque quiero aportar a la humanidad ciertas cosas, porque vivo en un espacio de abundancia, que si me meto a hacer esto voy a generar una sinergia positiva para mí, voy a conocer a un montón de gente, a interactuar y reconocer mis propios saberes.

Lo otro que me pasa a mí, en términos personales, es que siempre tiene que haber un grupo de por lo menos cuatro, porque hay que estar para abrir la sala, para presentar, convocar, mandar los correos y entonces con menos gente empieza a colapsar. Yo habría muerto este año si no es por los ayudantes (alumnos del diplomado del año 2011), porque les pasaron cosas muy duras a Lorna y Santiago y no pudieron estar durante parte de este año. Sola habría sido imposible. Y me sorprende gratamente que, en el fondo, podría ingresar cualquiera que tenga esa disposición emocional; no necesitas un gran saber técnico, una gran expertise, solo la disposición emocional. Porque para lo demás están los expositores.

– ¿Entonces, qué sientes tú que has ganado con este diplomado?

– Una cantidad gigante de alegría, una sensación gigante de resonancia. Yo trabajaba en Chile Sustentable: todo el año haciendo investigaciones y libros la mayoría de los cuales finalmente quedaba en una bodega; entonces, la posibilidad de ver todas las semanas a ciento cincuenta, cinto sesenta o siento setenta personas escuchando, queriendo aprender, poniendo en práctica, cuestionando las cosas, es una recompensa inmediata.

Más allá de lo que yo les pueda decir, entiendo que la gente ahí está con mucha otra gente y el solo hecho de estar en una sala con otros ciento cincuenta que tienen la misma afinidad, eso ya le da sentido a la existencia y eso es lo que yo siento que he recibido y es parte de trabajar con ese equipo.

– ¿Va la tercera versión el 2013?

– Si logramos mantener un equipo de lo menos cuatro, sí, con esta intención y esta energía

Además de no sentirme sola, creo que he conseguido un grupo de amigos notable, y siempre es bueno, en cualquier lugar, saber que tienes hermanos de alma. Y si una pega te puede ofrecer eso, da lo mismo cuanto te paguen.

 

Recuadro Uno: Frutos del Diplomado

Parte sustancial del diplomado es la generación de proyectos aplicables por parte de los alumnos, con todo tipo de ideas y tendencias. Entre los que más me llamaron la atención están:

  • Programas de reciclaje.
  • Reutilización de aguas de lluvia para el riego.
  • Programa de formación de monitores para conservación del bosque El Panul.
  • Centro de educación ambiental itinerante.
  • Programa de educación ambiental para niños no videntes.
  • Reutilización y uso comunitario de sitios eriazos.
  • Medición de la huella ecológica de los establecimientos de enseñanza media.
  • Creación de áreas verdes en un colegio.
  • Sistema de intercambio de información sobre semilla campesina.
  • Programa de protección y cuidado animal.
  • Sistema de asesoría de instalación de colectores solares.
  • Movimientos ciudadanos.
  • Programa radial de difusión de sustentabilidad.
  • Implementación de baños secos.

 

Recuadro Dos: Más información

Si deseas obtener más información sobre el diplomado y su posible tercera versión, visita el sitio http://agroecologia.usach.cl/

 

Fotografía de cabecera (cc) por Roshnii