Hoy me levanté con la mañana más fría del año, tres grados bajo cero. Me levanté para un funeral, las palabras del cierre de un capítulo, el fin de la historia de mi abuelo. A sus noventa y cuatro años de edad.
Yo Iba en la micro llena de personas mirando hacia abajo, desganadas. Mientras los miraba imaginaba sus días, su primer pensamiento en la mañana.
Mientras yo viajaba a Viña del Mar, miles de cientificos se levantaban para confirmar la existencia del bosón de higgs, una partícula que explicaría la existencia de la masa de las partículas elementales.
Cada uno con lo suyo.
Hace unos días me visitó mi hermano chico, en medio de una crisis, como todo el mundo. Yo, sabiendo que las palabras no realizan cambios en estas situaciones, no pierdo la esperanza y le digo, que parte esencial de la felicidad se trata -en mi opinión- de cómo medimos nuestro éxito.
Hace un poco menos de un año publiqué en mi antigüo blog esa pequeña pregunta ¿cómo mides tu éxito?.
Pero conversando con mi hermano llegamos a un punto: ¿Qué es lo que te hace levantarte por la mañana? ¿Tienes ganas realmente de levantarte a hacer lo que vas a hacer? ¿o te levantas porque no queda otra opción y durante el día te vas convenciendo, entre café y café, de que estás haciendo lo correcto?.
Creo que hay una diferencia gigante entre hacer lo correcto y lo que te hace feliz.
Yo me levanté hoy a hacer lo correcto.
¿Cómo mides tu éxito?
Una vez Satanás, que hablaba con un hombre, le dijo:
— ¿Qué pides a cambio de tu alma?
— Exijo riquezas, posesiones, honores… También juventud, poder, fuerza… Exijo sabiduría, genio… renombre, fama, gloria… placeres y amores… ¿Me darás todo eso?
— No te daré nada.
— Entonces, no te daré mi alma.
— Tu alma ya es mía.
Cuento de la tradición sufi
Para mi es fácil decir que el progreso del país no debería medirse en crecimiento económico, sino en un desarrollo humano. Es fácil hablar de una escala grande.
¿Pero como se mide el éxito personal?
¿Bajo que óptica puedo decir que mi vida va por el camino correcto?
Claramente no se puede considerar el dinero como una meta. El dinero siempre es un medio. Los billetes (o su representación virtual en la pantalla al mirar la cuenta corriente o lo que sea) solo son la manera de lograr algo que quiero. El acumular dinero no es un signo de éxito, con suerte es un indicador de seguridad económica, si es que eso significa realmente algo.
¿Son los objetos que he comprado un indicador de mi éxito? ¿Lo es mi auto? ¿Lo es mi casa?. No puedo decir que estos objetos estén alejados del éxito, pero tampoco puedo medir mi éxito por ello, ya que en mi caso no tengo ni casa ni auto, pero no es lo que quiero.
¿Quiénes son las personas que me importan? ¿Qué hago con ellas? ¿Cómo están mis relaciones con estas personas?
¿Cómo estoy yo? ¿Cómo me siento? ¿Con cuantas ganas me levanté hoy a vivir mi vida?
No tengo respuestas, pero creo que son preguntas importantes.
«En un mundo feo y desdichado el hombre más rico no puede comprar nada más que fealdad y desdicha»
— George Bernard Shaw, ganador del premio nobel de literatura en 1925 y del oscar en 1938
Publicado originalmente en «Selecciones… lo mejor de nuestras redes» en Julio del 2011.
Fotografía (cc) original de: sicoactiva