porque los dioses ni comen ni gozan con lo robado

 

Doce de Octubre, cuando yo era pequeño se celebraba el día del «descubrimiento de América», luego se popularizó como «El día de la raza», ahora por lo menos se reconoce un poco más la situación y me parece que el nombre oficial ya va por «Encuentro de dos mundos».

Creo que el pasado está claro para todos ya, el asunto es como el colonialismo sigue ocurriendo día a día, por eso comparto esta clásica canción de Gabino Palomares interpretada por Amparo Ochoa: «La Maldición de Malinche».

Malinche fue una indígena que fue entregada como esclava a Hernán Cortés, quien rápidamente al descubrir que hablaba tanto la lengua Maya como la lengua Náhuatl la empezó a usar como interprete, hasta que ella aprendió el idioma español.

Además de ser interpreté ella facilitó el triunfo de Cortés en la devastación y conquista de las tierras de lo que ahora conocemos como México.

Lo interesante de la canción no es el hecho de la traición de Malinche a su pueblo natal, sino más bien esa terrible y desastrosa costumbre que aun mantenemos de abrirle la puerta al extranjero y cerrársela a nuestros hermanos.

 

La Maldición de Malinche

Gabino Palomares

Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados
eran los hombres barbados
de la profecía esperada

se oyó la voz del monarca
de que el dios había llegado
y les abrimos las puertas
por temor a lo ignorado

iban montados en bestias
como demonios del mal
iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal
solo el valor de unos cuantos
les opuso resistencia
y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza

porque los dioses ni comen
ni gozan con lo robado
y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado

en ese error entregamos
la grandeza del pasado
y en ese error nos quedamos
300 años esclavos

se nos quedo el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero
hoy les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrios
y damos nuestra riquezas
por sus espejos con brillos

hoy en pleno siglo veinte
nos siguen llegando rubios
y les abrimos la casa
y los llamamos amigos

pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra

uh hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo

oh maldición de Malinche
enfermedad del presente
cuando dejaras mi tierra
cuando harás libre a mi gente

 

Fotografía de cabecera (cc) por: LollyKnit 

Los derechos de la letra y la música de la canción «Maldición de Malinche» pertenecen a sus autores y por lo tanto tienen una licencia diferente a la del resto del sitio. Aquí han sido usados solo con fines referenciales.